*Narra Fran*
Me tire
sobre la cama derrotado, ¡además tendría que compartir habitación con él!
Justo en
ese momento entro mi hermano con su andar despreocupado que lo caracterizaba.-¿Qué tal hermanito? ¿Problemas con la novia?-preguntó moviendo las cejas haciéndole parecer más estúpido de lo que era.
-Piérdete-le dije de malas maneras mientras cogía la novela que me estaba leyendo y la abría, esperaba que mi hermano cogiera la indirecta.
En ese momento mi hermano que estaba intentando hacer pasar la inmensa maleta que tenía por la puerta se giró hacia mí.
-¿Qué lees?-me preguntó acercándose, y antes de que pudiera evitarlo me cogió el libro de entre las manos.
-Memorias de Idhún...-leyó en la caratula-hermanito te estás volviendo una nenaza en vez de leer libros podrías entrenarte-me dijo mientras hacía como si el libro fuera una pesa-.Te estás quedando flacucho y si quieres conquistar a una chica tendrás que tener algo más que piel-dijo sonriéndome maliciosamente mientras me tiraba el libro.
Yo lo cogí al vuelo y lo miré. Si las miradas mataran él estaría muerto desde que entró en mi habitación.
-¿Ya has terminado?-le pregunte a mi hermano, esta vez no iba a caer en sus jueguecitos.
Pero para mi sorpresa se dio la vuelta y se acercó a la puerta.
-Sí, necesito una buena ducha.-Y con esas últimas palabras se fue de la habitación.
Esperé a que se cerrara la puerta del baño para bajar la guardia.
Me volví a tumbar y abrí el libro de nuevo pero cuando leí la primera frase sonó el teléfono de mi hermano dentro de la maleta. Me levanté y abrí la inmensa maleta, estaba tan desordenada que me iba a resultar imposible encontrar su móvil. Al fin lo encontré entre su ropa interior que estaba desperdigada por todas partes.
Miré quien llamaba, ponía “Churri” así que supuse que era su novia. Conteste el teléfono antes de que colgara.
-¡Cariño!-dijo la chica antes de que pudiera empezar a hablar para decirle que no era mi hermano-Creía que no me ibas a coger el teléfono...
La pobre tenía voz de haber estado llorando.
-¿Esto significa que me has perdonado?-preguntó ansiosa.
Yo no sabía que decir ni que hacer, ¿me hago pasar por mi hermano y averiguo que ha pasado con su novia? Pero si hago eso y se entera mi hermano... bueno no viviría para contarlo.
-¿César, me oyes?-inquirió la novia de mi hermano pensando que se había cortado la conexión.
A propósito todavía no sabía el nombre de la chica, eso iba a ser un problema...
Se me acababa el tiempo y me decidí rápidamente.
-Si amor, sigo aquí-dije intentando imitar la voz grave de mi hermano.
-¿Cariño esto significa que me has dado una oportunidad?-preguntó esperanzada la chica.
-Perdona amor pero es que no sé muy bien de que me estás hablando, ya sabes, como estaba un poco borracho...-intente parecer confuso, ojala funcionara y me explicara lo que pasó.
-Ahhh... pues...-aproveche el momento de titubeo para agarrar mi propio móvil y encender la grabadora-anoche llegaste a casa a las seis de la mañana... y empezaste a tirar todo y a decir que estabas harto de mi porque siempre dejaba las cosas por el medio. Entonces yo te intenté hacer entender que el que se estaba tropezando con todo eras tú y que en realidad los muebles estaban ordenados-la novia de mi hermano hizo una pausa y empezó a llorar suavemente-...pero tú no me hiciste caso y te cabreaste muchísimo y empezaste a romper cosas... y yo tenía miedo por mí. Así que me acerqué por detrás de tuyo... y... lo siento de verdad... pero te di en la cabeza con una lámpara y te caíste al suelo. Aproveché ese momento para arrastrarte hasta la puerta y cerrar con llave. Perdóname por favor...-empezó a llorar más fuerte.
Yo me había quedado sin palabras sabía que mi hermano era mala persona y que no se podía fiar nadie de él pero no me imaginaba que llegaría tan lejos.
-Te voy a decir la verdad, no soy César, soy su hermano pequeño Fran. No te tienes que arrepentir de nada de lo que hiciste anoche, al revés el que debe arrepentirse por su comportamiento es mi hermano que como he comprobado ya muchas veces es un, con perdón, cabrón y se ha aprovechado de tu bondad. Lo mejor para ti será que te separes de mi hermano y si tienes buena suerte no volver a saber nada de él, te lo digo yo que soy su hermano y lo conozco.-Terminé mi discurso y comprendí que había soltado lo que yo pensaba de mi hermano, ahora tenía que ver si su novia pensaba lo mismo o si estaba dispuesta a creerme.
Hubo un momento de silencio y decidí hablar yo para romper el momento incomodo.
-Tienes pinta de ser una chica maja, ¿cómo te llamas?
La chica se secó las lagrimas y me contestó:
-¿No te ha hablado nunca de mi tu hemano? Bueno, pues me llamo María. Muchas gracias de verdad Fran, será mejor que te haga caso y que no vuelva a llamar a este número nunca más.-Sonrió al otro lado del teléfono- Un beso Fran, y muchas gracias.
Había sido mucho más fácil de lo que pensaba convencerla así que supuse que debería haber pasado por escenitas como la de anoche continuamente.
-De nada-dije contento por ella-adiós...
-Adiós.-Dijo mientras colgaba.
Volví a guardar el teléfono en la maleta y apagué la grabadora. Ya tenía un chantaje contra mi hermano y estaba deseando utilizarlo.
En ese momento entró en la habitación. Llevaba una toalla anudada a la cintura y el pelo castaño, igualito al mío, se lo revolvía para secárselo.
-Fran, dice mamá que te acuestes ya. Que mañana empiezas el nuevo instituto.-Cogió su ropa de la maleta y me miró-¿Con quién hablabas?
-Con... ¡conmigo mismo!-dije rápidamente-estaba leyendo en voz alta.
-Ya..., que conste “hermanito”-dijo con retintín-que te vigilo.
Con una última mirada salió de la habitación, y yo me dejé caer sobre la cama.
Decidí hacer caso a mi madre y me tapé con la manta dispuesto a dormirme, mañana sería un día importante.